miércoles, 15 de enero de 2014

PÚSTULA NASAL

El gentío del subterráneo me engulle desdeñoso y distraído, pululando con prisas en todas direcciones.
El violento temblor del andén y las chispas de los rieles anuncian la llegada del convoy metropolitano.
Atestiguo la ausencia del típico pérfido aficionado a lanzar al distraído viajero a las vías, y subo al metro trenzando bravía pelea por un lugar.
En él  hallo fuego, barahúnda putrefacta, calor.
Vesicantes bebés llorando a pleno pulmón. Mantecosos provincianos engullendo como si no hubiera mañana pálidos y tumefactos sándwiches de chorizo. Rostros de jornaleros agarrados a los asideros que escupen contra los vidrios del vagón. Posturas absurdas para intentar dormir. Grotescos ejemplares de la especie anciana con talones que simulan cojera al subir. Escuadrones de carteristas rumanos acechando a su próxima víctima. 
Un universitario, venidero desempleado de lardosas rastafarías, se apresura para subir al metro con esa gilipollez que caracteriza a quiénes corren con mochila.
Las mugrientas puertas de fierro del vagón se cierran y el metro inicia su marcha.
Escruto con esmero al gentío.
Escudriño la frente de la prieta muchedumbre. Observo embelesado las  gotas de sudor peregrinando por sus rostros, abrazando las imperfecciones de sus caras; marcas de acné, vellosidades, verrugas hepáticas, cutáneos forúnculos enquistados. Hombres de sotabarbas sin afeitar que, sin pudor, desvelan sus gustos culinarios por el aroma de su aliento, ajenos a la traición de su alquimia intestinal. Hirsutas hembras de sebáceos cabellos emanando hediondez a ácidos gástricos, menstruación evadiéndose por sus poros.
Frente a la ventana, un barbilampiño y atezado paquistaní ofrece al rollizo ejecutivo de azabachado traje un ramo de rosas.
-No gracias. Ya he follado- rechaza con altanería.
Tras ellos, un homínido politoxicómano blasfema contra el mobiliario del suburbano esbozando con spray un indescifrable graffiti.
Huelo el caos, la anarquía, la zafiedad.
El hedor agrio, macerado e hiriente de las axilas de esta caterva humana revela el sofoco que han pasado. Percibo como los sobacos, mostrados al levantar los brazos para asirse y no perder el equilibrio, están colmados de vello cuajado, atestados de sudación, ponzoñosas podagras de agua color ambarino que acumulan restos de su dermis, de la bazofia orgánica hacinada en su cuerpo a lo largo del día.
Bajo la cabeza y descubro las uñas de sus pies, grotescas estructuras turgentes, enlutadas, húmedas y malformadas que brotan desde unos dedos deformes, impuros, sucios, tóxicos.
Es la saturnal de la incorrección, la vorágine de la vulgaridad, la autocracia del desprecio a las normas escritas, escenario propicio para extirpar la costra intranasal que tanto me ha incomodado estos últimos días.
Sin reparos, penetro con el dedo índice la zurda hendidura nasal, hasta que consigo palpar el singular híbrido entre hidropesía y espinilla. La costra, caliente e hirsuta, palpita por la inflamación.
Intento, con la uña sin podar, desraizar la postilla, rasguñando el absceso hasta dejar el conducto en carne viva, exponiendo la epidermis nasal al ataque de agentes patógenos.
Sangra mi hocico. El dolor hace lagrimear mis ojos, contrayendo mi bolsa escrotal.
El nódulo gibaforme, vesícula de líquido al tacto, se está resistiendo.
Lo intento de nuevo aplicando vigorosa presión con los improvisados alicates formados por índice y pulgar. Consigo tocar la sesera de la corteza pustular, asida todavía en la pared medial de la nariz, pero fracaso en la tentativa.
Lívido de rabia y exangüe de agonía, calibro la posibilidad de abandonar tan desgarradora empresa.
Pero los rostros de los viajeros me observan en silencio, alentándome, exhortando a no desfallecer en  mi propósito.
Me aventuro ahora con el dedo corazón con astutos movimientos radiales. Percibo como el cartílago se deforma, adquiriendo cóncava estructura, permitiéndome maniobrar con mayor fluidez.
Es mi oportunidad. Tal vez la única.
Incrusto la uña en la cepa del forúnculo y con raudo movimiento vertical consigo arrancar la costra nasal.
Entre los pomposos vítores y ovaciones de los  pasajeros, procedo, cómo no, a su ingesta.





75 comentarios :

  1. ¿podría hacer el favor de revelarme lo que toma para que le salga semejante cantidad de tonterías (que me encantan) de la cabeza?

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  2. Asqueroso, repugnante y bizarro.
    Mis más sinceras felicitaciones, está usted en la senda correcta.

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    1. Muchas gracias Don Vasilio por su sincera felicitación,,,

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  3. Me duele en el alma no haber podido estar en el metro para animarlo con pompones y aplausos.
    Una vez más, divertidísimo el relato.

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    1. Puede hacerlo mientras cenamos,,,
      ¿ Le apetece ?

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    2. Usted le tira la caña a todas las mujeres que le siguen en esta página!

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  4. Macho...eres la polla...me he partido el ojal cosa mala. Sigue asin....ad eternum.
    Saludos!!!

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  5. Me se caen unos lagrimones de espanto...
    Qué gilipollas es usted.

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  6. Joder, Sr. Prepuzio...
    Gracias por este aperitivo...
    Voy a comer.

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  7. Jajajajaja Usted es de mi tierra!!¡¡
    Que bueno!!¡¡

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  8. Sr. Prepuzio, acaba usted de arrancarme la misma cerdil carcajada que me arrancó la escena del librero con la lupa de la célebre Top Secret.

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  9. Es usted el fucking amo de lo bizarro.
    Aplaudo ruidosamente esta entrada.

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  10. Joder,hasta a mí me duele la nariz.

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  11. ¡Queremos más, ya!
    Ansia viva de nuevos aportes auditivos, falta un vídeo con imágenes macabras que acompañe tan excelsa obra :D

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    1. Sus deseos son órdenes,,,
      Esta noche inicio el rodaje con mi webcam,,,

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  12. Hállome consternado con su muestra de rudeza y virilidad.

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  13. Espero que su próximo post no relate la experiencia de la extracción casera de una hemorroide.
    Promete.

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    1. Así lo haré,,,
      Procedo a dilatar mi esfínter para ello,,,

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  14. jajajajajajaja más vale fuerza que maña.

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    1. Ni maña ni fuerza, amigo Juan José,,,Gilipollismo integral.

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  15. Hostias, que barbaridad.
    Peor que Poli Díaz hurgándose la nariz.

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  16. Antes lo intuía. Ahora lo sé.
    LE QUIERO

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  17. Jo Jo Jo
    Mirate en el espejo, tienes un grano hahaha

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  18. ¡DIOS SANTO, HOMBRE! Esto es un salto cualitativo importante hacia la plenitud capullesca.

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  19. Respuestas
    1. Si es que es necesario que se lo explique en persona,,,

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  20. Caballero, hurgar la nariz, es todo un arte.

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  21. Estimado Amigo Prepuzio: En el caso de las pústulas nasales, los expertos recomiendan dejar que el instinto depredador de las novias, ese ímpetu incontrolable que las lleva a abalanzarse como derviches posesos sobre granos, puntos negros, pelitos y otras imperfecciones cutáneas, se haga cargo de ellas.
    Duele un horror, pero los resultados suelen ser más estéticos.
    Un abrazo ;)

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    1. Amigo Chuan Che Tzú,
      En cierta ocasión tuve una grotesca novia perita en ese arte,,,
      Su pasión cesó cuando le pedí que explorara una incómoda fístula anal,,,

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  22. La clave, como muy bien nos ilustra, está en la uña sin podar.

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  23. Maestro, un descojone con el libro.
    Después si eso, comento el post.

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    1. Agradezco de todo corazón que perdiera su valioso tiempo leyendo tan ignominiosa obra,,,

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  24. SI ES QUE NO SE PUEDE SER MÁS GENIUSGILIPOLLAS.

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  25. Mil veces os he avisado
    que nunca os quitéis las costras
    antes que se hayan secado
    pues que no saben como ostras
    por sangre que aún no ha filtrado.

    Mire es ser algo más fino
    y si lo hace ante la gente,
    no me sea tan mezquino
    y reparta alegremente
    ese manjar tan cetrino.

    Y veréis que el populacho
    sabe agradecer regalos,
    pues que llegará al empacho
    en moliéndoos a palos
    dejándoos como un guacho.

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    1. Amigo Carlos,
      Usted siempre aportando ácidos versos a mi ignominiosos posts...
      Feliz año.

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